Archivo | marzo, 2012

Sostiene Pereira

28 Mar

Pereira confió en él no bien lo vio. Sin tener la menor certeza de su formación o de la tesis que había leído y tanto le había gustado, ni siquiera de si decía la verdad en algo. Pero Monteiro Rossi cautivó la generosidad del periodista no por él, sino por la imagen que supo proyectar este joven intelectual, llevo de bravura y arrojo en ese viejo descreído, honesto y acomodado en el que Pereira se había convertido.

Pero aunque Pereira no lo sostenga nunca, el lector sabe por qué el consagrado periodista decide proteger a este muchacho vulnerable y entusiasta. Rossi está enamorado, tanto como Pereira supo estar de ese retrato alguna vez mujer que contempla ante cada decisión. Monteiro Rossi ama a Marta y eso llena a Pereira de una sensación de inquietud y rebeldía que creía haber olvidado.

Tampoco lo sostiene Pereira, pero en tiempos ya modernos a los de aquella Lisboa de fines del 30 donde las noticias de los diarios se hacían esperar en la imprenta manual, ahora, en estos días, cuando la información circula en un continuo flujo digital, alguien se atreve a sostener que Antonio Tabucci fallece a los 68 años allí mismo, en su querida Lisboa.

Monteiro Rossi nunca pudo lograr esas necrológicas pedidas con tierna insistencia por Pereira para el suplemento cultural y la muerte lo sorprende a él, sin haber respondido nunca a su generoso jefe y sin poder agradecerle el escondite y la heroica defensa. Pereira insiste en las necrológicas adelantadas que puedan saludar en tiempo a los autores que se van. Pero Rossi muere joven, sin escribir nunca nada publicable y confiado en la lucha por un mundo mejor.

Y pasa con los libros que a uno lo hacen felices, que uno se siente agradecido sin decirlo al autor en la lejanía. Le agradece tanta emoción, tanta satisfacción. Le agradece por Pereira, por Monteiro Rossi, por el amor de este a Marta, por el Dr. Cardoso, por las calles de Lisboa, la limonada y las omelettes.

Quizá por eso Pereira sostenía que era importante tener necrológicas de los autores importantes de la literatura: para que no perdamos ni un minuto en saludarlos, despedirlos y devolverles así el habernos hecho a los lectores el mundo un poco mejor.

Gracias, Antonio, hasta siempre.

Rocío Bressia

Antonio Tabucchi (1943 – 2012). Escritor italiano, autor de novelas como Sostiene Pereira, Réquiem o Notturno indiano.

La novela Sostiene Pereira (Anagrama) fue llevada al cine por Roberto Faenza en 1996.

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Esa cosita loca llamada premios

21 Mar

Cuenta la leyenda que cuando el dramaturgo irlandés, Samuel Beckett, recibió por teléfono la noticia de que había ganado el Nobel de Literatura pronunció casi asustado: «¡Dios mío, qué desastre!».

Dos años después, Pablo Neruda se enteró de que había ganado por un mensaje confidencial de la Academia Sueca algunos días antes de la publicación de la noticia. La noche siguiente, el chileno  invitó a sus amigos a cenar. Ninguno de ellos supo, excepto días después, de qué se trataba el festejo. Neruda se excusó del silencio: «Es que nunca creo en nada mientras no lo vea escrito».

Para el 76, y ya algunos años antes, todos acordaban que el ganador era ese escritor argentino, y sajón a la vez, que escribía de un modo nunca antes planteado. Sin embargo, una felicitación política poco feliz le valió a Borges la desacreditación como candidato y un norteamericano se llevó el premio.

Y acá en este país bien al sur, siempre nos ha quedado ese sinsabor de algo merecido pero no conseguido. Nos leemos y caemos a cuenta de nuestra gracia, de nuestra narrativa inigualable, de nuestra originalidad. Pero no obtenemos ese reconocimiento objetivo que puede con todo y que solo deviene de los premios internacionales. Nos frustra.

Pero suele ocurrir que cuando se espera mucho algo, la respuesta viene así sorpresiva, de algo no considerado. Un mundo que teníamos ahí como reservado porque no valía tanto la pena. El mundo de las letras a veces olvida la literatura infantil.

El pasado 19 de marzo, en la Feria del Libro Infantil de Bolonia, María Teresa Andruetto, escritora argentina, cordobesa, salida de esa magnífica Universidad de Córdoba, fue premiada con el prestigiosísimo Premio Hans Christian Andersen. El más alto galardón otorgado en la literatura infantil y juvenil; vale decir, el Nobel de las letras infantiles.

Quizá los premios tengan un objetivo noble y central. No otorgar dinero o prestigio. No hacer famoso a alguien. Más bien los premios pueden ser, nos gustaría que así sea, una invitación a la lectura, un convite a festejar el honor del escritor haciendo lo que más hubiese querido: que nos sumerjamos en su mundo de ficción.

Para conocer su obra o repasarla, pueden visitar la página de la autora: http://www.teresaandruetto.com.ar/

Una receta conocida

15 Mar

 A veces las grandes verdades, esas que valen la pena escuchar, no constituyen revelaciones polémicas, ni descubrimientos revolucionarios.

Las grandes verdades, muy por el contrario, son muchas veces lo ya sabido, lo implícito, lo consensuado pero que alguien se atreve a decir con la fuerza necesaria del impacto. Alguien lo dice con honestidad y simpleza, con ganas, con alegría incluso. Y eso que todos sabíamos se vuelve la novedad más grande.

Eduardo Sacheri, escritor de El secreto de sus ojos (Alfaguara, 2005), novela que se llevó exitosamente al cine por Juan José Campañella, fue invitado al programa radial “Basta de Todo”, conducido por Matías Martin en Radio Metro (95.1). La entrevista recorre desde el fútbol hasta las particularidades del proceso de escritura. Y en ese recorrido, el escritor cuenta su experiencia como profesor de historia en varias escuelas secundarias. Sacheri cuenta, específicamente, su secreto para hacer que los chicos quieran leer:

Hay muchas dificultades en la escuela, los pibes leen muy mal y sobre todo, odian leer. Si bien yo doy  clases de historia, arranqué hace como 15 años a leer cuentos con ellos en voz alta.

Cuando vos le leés a los pibes en voz alta todas las semanas, entusiasmado vos, para los pibes es como si estuvieran leyendo ellos y después empiezan a querer leer… vos no sabés cómo se copan los pibes con eso.

No es lo mismo que le digas a un pibe “Leete este libro que está bueno” que le digas “sentate que te leo yo.

No es una receta novedosa, pero vale la pena probarla.

La nota completa vale la pena: http://basta.metro951.com/2012/03/05/eduardo-sacheri-en-basta-de-todo-2/