En mi mesa de luz

9 Abr

Fin de semana largo. Me dirijo a la librería, voy directo a un vendedor y le pregunto:

—Buenas tardes, ¿el último libro de Liliana Bodoc? Sección juvenil —contesta buscando a la vez con su mirada una adolescente que no encuentra.

No me siento afectada por el desaire. Voy al encuentro del libro. Cuando lo tengo, deseo saber cuánto de mi economía quedará afectado por la compra. Pienso a la vez que de cualquier modo ya no importa cuánto sale. Las barritas me tranquilizan con menos de 100 pesos.

Llego a casa y empiezo. A pesar de haber leído completa La Saga de los confines (Norma/Suma de Letras), Amigos por el viento (Alfaguara), Sucedió en colores (Norma/Alfaguara)…, leo y releo la biografía de Liliana que me ofrece esa solapa. Cuánto la admiro.

Pero leo la reseña de contratapa y allí me vuelve a emocionar, como lo hace siempre:

No importa cuánto nos esforcemos en contar. La memoria tiene infinitas puertas y por eso nunca estará completa. Es solo dar cuenta de algo para que se abran cien vacíos, cien preguntas. ¿Qué ocurrió con Muesca-Cinco, el hijo más débil del guerrero? ¿Y cómo continuó la resistencia en las Tierras Antiguas? ¿Nacieron nuevos Brujos de la Tierra? ¿Cómo nació el sagrado juego del yocoy? ¿Por cuál de los dos ríos de su sangre se inclinó Yocoya-Tzin, heredero del trono del País del Sol? ¿Y la Destrenzada? ¿Y antes? ¿Y el Brujo Halcón en su metamorfosis? La Sombra y Vieja Kush están sentadas a la vera del tiempo, enhebrando un collar sin sentido. Cien respuestas para que se abran cien nuevos vacíos, cien nuevas preguntas.

Los relatos son el modo más humano del tiempo. Y solo narrando, de tarde en tarde, de boca en boca, nos hacemos eternos.

Con esta promesa, me afano al texto. Lo dejo porque ya es tarde, mañana empieza nuevamente la semana. Y ahora, mientras escribo lejos de mi casa, los relatos de los confines me esperan ansiosos allí, en mi mesa de luz, para que cuando el día termine, la lectura comience otra vez.

Liliana Bodoc, Relatos de los confines. Oficio de búhos (Editorial Suma de Letras).

Rocío Bressia

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5 comentarios to “En mi mesa de luz”

  1. Gaby abril 9, 2012 a 5:58 pm #

    En mi mesa de luz por estos días estoy leyendo “El silencio habla” de Eckhart Tolle.

    • Gaby abril 9, 2012 a 6:01 pm #

      En mi mesa de luz por estos días estoy leyendo “El silencio habla” de Eckhart Tolle.

    • Rocío abril 10, 2012 a 2:39 am #

      Ya el título me deja pensando, ese oxímoron sugestivo: un silencio que dice… Espero que lo disfrutes, Gaby.

  2. Marilyn Cabrera abril 20, 2012 a 12:19 am #

    Lástima no tener tiempo para leer por placer solamente, actualmente leo porque tengo que hacer una monografía y lo peor… no sé como empezar

    • María Luisa Sordi de Matich-"Voluntariado de horas de lectura de Rosario" mayo 11, 2012 a 3:40 pm #

      Siempre digo:”los libros esperan…”En las bibliotecas particulares de los papas que se preocupan por que los hijos no tocan los libros, en los hogares de los estudiantes, exigidos con sus lecturas específicas…Si ven leer, si desean las lecturas y los libros de los cuales se habla como en este caso, pronto tendrán en sus manos un libro, para comenzar al término de éste con otro…Habrán descubierto el enorme placer de leer.
      Más que comprobado a mis años.
      Es por todo ello que hace trece años, trabajo con un Voluntariado de horas de lectura en Rosario”, para leer a todos los que no pueden hacerlo por sí mismos”
      María Luisa

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