Archivo | junio, 2012

Instrucciones para descubrir a un autor

22 Jun

¡Inauguramos nueva sección en el blog! Desde hoy, acompañaremos los preparativos de la Maratón de Lectura descubriendo semanalmente un autor destacado de la literatura infantil y juvenil. Con ustedes, la primera destacada de esta prestigiosa lista que iremos armando juntos (aceptamos sugerencias): Liliana Cinetto.

No se trata de conocerlo, tampoco de leerlo, mucho menos de “trabajarlo”. Descubrir es paso a paso, verso a verso, meterse en su mundo ficcional, armando en la memoria personajes y escenarios y hasta maneras de escribir.  Proponemos el siguiente recorrido.

Para empezar, una poesía romántica y literaria a la vez, del libro 20 poesías de amor y un cuento desesperado (Atlántida), “Amor en la biblioteca”:

Si queremos cortar con tanto suspiro enamorado, se puede asistir al debate del siglo en el mundo marino, cuando las sardinas pelean por justas vacaciones: “Cuando las sardinas pidieron vacaciones”, en Cuentos cortitos para leer en un ratito (Norma).

Parece que los perros son recurrentes en sus libros.

Ambrosio es uno. Un perro curioso que recorre las diferentes etapas de la historia visitando a sus parientes. A ver qué nos dice la autora sobre el tema:

Otro es Diminuto, mascota de Federico. A estos dos personajes siempre les sucede algo, siempre se les presenta alguna aventura y siempre deben ser valientes para afrontarlas:

¡Cuidado con el perro! (Alfaguara)

Diminuto contra los fantasmas (Alfaguara)

Diminuto y el monstruo subterráneo (Alfaguara)

El recorrido puede empezar por el principio, por el final o por el medio, todo vale a la hora de ingresar en el mundo de Liliana.

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Los iluminados

13 Jun

Por ejemplo tomemos a Arthur Rimbaud. Parece que el director de su colegio opinó desconcertado frente a la genialidad prematura: “Nada ordinario germina de esa cabeza, será un genio del mal o un genio del bien”. Vivió la literatura como un karma, como una bendición, como una obligación. Tempranamente la abandonó y tempranamente murió.

Tomemos a Cortázar, por tomar otro ejemplo. Tenía un prisma para leer y un filtro para escuchar: el lenguaje nunca pudo ser para él algo natural, destinado sencillamente a la comunicación, a la información, decía: “… mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia
de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas”.

Muchos de sus colegas contemporáneos y sucedáneos a Rimbaud y a Cortázar usarán la metáfora de la escritura como necesidad vital, como respiración, como si no se pudiese evitar y con tan solo la posibilidad de hacerlo, fuera suficiente para perpetuarse.

Felicidades a todos los que respiran literatura y nos permiten a nosotros, los lectores, disfrutar de sus bocanadas de lenguaje renovado.

Rocío Bressia

Converse después de leer

4 Jun

En Fundación Leer hemos recibido muchas consultas a lo largo de estos 15 años de trabajo. Pero existe una recurrente, ya sea en espacios de capacitación o en el marco de la Maratón Nacional. Todos aquellos que se dedican a la tarea de promocionar la lectura con niños y jóvenes se preguntaron en algún momento: ¿Qué hago después de leerles? ¿Los invito a que hagan un dibujo y nada más? ¿Qué es lo importante a la hora de pensar las actividades que dan marco a la lectura?

Pues bien, develaremos a continuación el secreto: la actividad que no puede faltar en las situaciones de lectura literaria es la conversación. Muchos especialistas afirman sin dudar que la conversación literaria, charlar de las lecturas, antes, después y hasta mientras se lee, enriquece las habilidades y saberes del lector, fomenta las interpretaciones y la postura crítica y potencia el placer estético frente a los textos.

Según la especialista Cecilia Bajour, la conversación literaria es el “eje central del encuentro de saberes literarios entre docentes y alumnos”[1], porque precisamente las experiencias de lectura ya no quedan signadas por un adulto que sabe y controla todo, que tiene y da la palabra. Mempo Giardinelli, por su parte, atiende a la conversación sobre las lecturas como un escenario de aprendizaje inigualable y advierte que debe estar presente en cada situación de lectura compartida.

Pero, ¿qué preguntar? Para generar un diálogo posterior a la lectura, es importante que las preguntas sean pertinentes, abiertas e interesantes. Es importante que promuevan las interpretaciones, ayuden a repensar la historia desde diferentes puntos de vista y permitan a los niños identificar las formas y los procedimientos del texto literario.

Van algunas preguntas posibles a modo de ejemplo:

  • Qué te gustó más del cuento?
  • ¿Qué te llamó especialmente la atención?
  • ¿Te hubiera gustado que hubiera más de algo? (más aventuras por el mar, más personajes, más apariciones de algún personaje, más diálogos entre ellos, etc.)
  • ¿Hubo algo que no te gustara?
  • ¿Hubo partes que te hayan parecido aburridas?
  • ¿Hubo algo que te desconcertara?
  • ¿Hubo algo que te pereciera extraño?
  • ¿Encontraron algo que nunca antes habías visto en un libro?[2]

En la Guía de la Maratón Nacional de Lectura, encontrarán actividades que sabrán promover la conversación a partir de ideas concretas y divertidas: ¿De quién es? / Un amigo es un amigo / Leer de a dos / Los abuelos de los cuentos.


[1] Cecilia Bajour, “La conversación literaria como situación de enseñanza”, Imaginaria, Nº 282, 23/11/10. Disponible en: http://www.imaginaria.com.ar/2010/11/la-conversacion-literaria-como-situacion-de-ensenanza/#1

[2] Las preguntas pertenecen al libro de Aidan Chambers, Dime, México, FCE, 2007